S. XIII by Logarritmo

19 enero 2012

 

Texto y música de Logarritmo

CÁNTICOS DE CIRCE

JORNADA LXXX

Tras las arenas ardientes, las vastas llanuras y los desiertos incendiados agradecíamos la frescura y la penumbra del corazón del bosque .Los robles milenarios afectaban posturas fantasmales .Los pájaros de consuno habían decidido prestarnos su ausencia o su silencio .¿Estábamos solos?

Éramos vulnerables ,lo mismo sobre las arenas candentes que bajo los árboles copudos .Tan ominoso el sol como la luna ,pero estábamos dispuestos .No obstante aquella noche doblamos la guardia .

Mientras dormía creí percibir cánticos ejecutados por voces femeninas .A la mañana inquirí a la guardia sobre tal extremo .Los centinelas confirmaron mi impresión ,mas sus respuestas fueron lacónicas y evasivas .Era claro que no deseaban hablar sobre el asunto .

Busqué a Jasón ,experimentado viajero y hombre de genio expansivo y alegre quien sostuvo que tales cánticos si bien muy hermosos contenían una sutil hebra de amenaza .

Calló , se le veía preocupado .Lo miré ,sus armas resplandecientes ofuscaban la mirada y en aquel momento se me antojaron toscas y pueriles .

CLUSTER by Logarritmo

15 enero 2012

DESCANSO LMXML

Los soberbios

Muchos son los que ascienden por las escaleras adustas del orgullo.

Unos en razón de su linaje, sin sobresaltos, suben como los funcionarios de un escalafón cualquiera y allá en lo alto, imponentes, no vislumbran mas lejos que lo permitido por la niebla de las altas montañas.

Otros lo hacen a causa de su talento o de sus méritos. Pero el comercio continuo con el halago los troca en niños perpetuos y allá en las alturas, majestuosos, sólo se contemplan a sí mismos.

Pero algunos, los más desdichados, los más extraños, porque en el laberinto de sus vidas pequeñas y difíciles han sentido el desprecio de las gentes, porque sólo han podido optar por el desfiladero de la indignidad, en la soledad, conocen la altivez y allá en lo alto, soberbios, saben lo que es el verdadero orgullo, la verdadera humildad.

Así consta.

 

SPIRIT by Logarritmo

5 enero 2012

 

 

Música y texto de Logarritmo.

JORNADA LVLII

El PARAMO DE LOS AHORCADOS

No hubo mas remedio que hacer noche en aquel páramo, donde el vendaval silbaba eternamente. Compartía la explanada con nosotros un tablado en el que se balanceaban ,al menos, una docena de ahorcados.

Era tan intenso aquel lugar que los pensamientos lóbregos se hacían por breve tiempo materiales. Hubo pendencia al fijar los turnos de la guardia pues allí nadie deseaba ser centinela de los sueños de los otros. Al fin se fijaron por sorteo riguroso y bajo pena de muerte. La fortuna quiso que yo formara parte de los durmientes y me dormí mirando como los matojos miserables se agitaban ante la ira del viento.

Soñé con la aniquilación de nuestra hueste y con amenazas imponentes que convertían en inane cualquier miedo .

Al despertar, mis compañeros, bestias y bagajes habían desaparecido. Me hallaba pues ,yo solo en aquel páramo ,acompañado de doce ahorcados y el viento infinito .

Así lo soñé o así me lo contaron y así consta .

 

MOIRA DANZE by Logarritmo

27 noviembre 2011

Narración, música y dibujos de Logarritmo

JORNADA XMXMX
Bajo los olivos

Aquellos gárrulos muchachos campesinos enmudecieron atónitos al contemplar el enorme y a la par elegante navío. Todo en aquel velero llevaba el sello de la aventura, de la audacia ante lo desconocido, de la magia del viaje y del riesgo. En fin, la marca de la libertad.

El joven Alcmión a causa de las fiebres o la cojera fue siempre dado de lado en cada leva. Amargo y escondido en un lugar de la dársena espiaba cómo sus otrora compañeros de juego alborotando, subían a bordo.

Mas al imaginarlos cubiertos de gloria pudo sentir que la nave no era más que una máquina, una ruda máquina construida de clavos, cuerdas y tablones, donde la disciplina era inhumana , la ración parca y la vida sin valor.

Al marcharse renqueando Alcmión volvióse y sobre la cubierta, apoyada en la borda, la vio ,vio a la vieja severa, presta para recoger su cosecha.

Con paso torpe el cojo llegó a su olivar .Aquella noche sentiría el aire fresco entre las higueras y conversaría de nuevo con las luciérnagas.

Así fue soñado…

Original music & drawings  by Logarritmo

PARADA XIII

El semidios y el tribuno

Fatigosamente el grueso tribuno subió las gradas, a cada paso temblaba su pingüe papada. Pasadas las columnas y por error, el semidiós salió a su encuentro.

Durante breve momento mantuvieron confuso diálogo.

!Qué contraste ofrecían sus figuras en el atrio!

Deseaba el tribuno platicar con el general a quien no conocía. El semidiós no ostentaba empleo militar alguno pues todos los superaba.

Al saber el tribuno que no se hallaba ante el general dirigió una mirada de desprecio profundo al paladín y sintiéndose ofendido por la falta de rango de su interlocutor balanceando su gordo cuerpo salió a la escalinata.

Así lo soñé o así me lo contaron y así consta

Music & Drawings by Logarritmo.

ASTERION

Mi padre es un hombre riquísimo, pero no se piense por
esa razón que es persona grosera, todo lo contrario, sino no se explicaría el
equilibrio y armonía del jardín que ha hecho construir exclusivamente para
mí.

Ni la mas extravagante villa del mas poderoso de mis compañeros de
colegio se aproxima en el lujo severo, el ritmo y la delicadeza de formas que
exhibe este recinto; un sistema de pequeños patios con crujías porticadas a modo
de claustro en cuyo centro se halla un grácil pabellón y en él mi
lecho.

Desde niño he sido retraído, elusivo,solitario. Mis padres lo han
intentado todo con ánimo de integrarme, de incluirme, de proponerme amigos y
situaciones. Pero sus esfuerzos han resultado vanos como demuestra la existencia
de este edificio.

Me gusta pasear por estos patios y sentir su frescura
(tanto detesto el calor de ésta tórrida ciudad)
pararme en rincones
encantados y bajo los arcos escuchar el rumor de las fuentecitas.

Las
raras veces que han venido mis tíos o mis primos, escondiéndome, he escamoteado
mi presencia.
Con mi padre no, mi padre viene todos los días, quizá ahora
menos. Sé que aún está afligido por lo que hice. Se arrodilla junto a mi lecho y
llora en silencio. Yo paso las manos sobre sus hombros y le hablo, mas él finge
no oírme.

Peor es el caso de mi madre, ella no me ha perdonado, y eso me
entristece, lo deduzco en razón de que solo ha venido una vez a
visitarme.

Recuerdo que sin dirigirme la mirada depositó una rosa sobre
mi lecho y a continuación prorrumpió en sollozos y que entre las convulsiones de
su llanto a punto estuvo de caer. Recuerdo también que hubieron de llevársela,
entre mi padre y mi tío, medio andando y medio en brazos.

Aún los veo,
ella en la zozobra de su aflicción, alejarse entre la doble hilera de cipreses
que conforman el atrio de mi jardín.

Me duele, pero yo tampoco les
perdono que no entiendan mi deseo de estar solo y que insistan en traer, como
compañeros de mis juegos, a esos aterrorizados niños pobres.

JORNADA LVLIIEl PÁRAMO DE LOS AHORCADOS

No hubo mas remedio
que hacer noche en aquel páramo, donde el vendaval silbaba eternamente.
Compartía la explanada con nosotros un tablado en el que se balanceaban ,al
menos, una docena de ahorcados.

Era tan intenso aquel lugar que los
pensamientos lóbregos se hacían por breve tiempo materiales. Hubo pendencia al
fijar los turnos de la guardia pues allí nadie deseaba ser centinela de los
sueños de los otros. Al fin se fijaron por sorteo riguroso y bajo pena de
muerte. La fortuna quiso que yo formara parte de los durmientes y me dormí
mirando como los matojos miserables se agitaban ante la ira del
viento.

Soñé con la aniquilación de nuestra hueste y con amenazas
imponentes que convertían en inane cualquier miedo .

Al despertar, mis
compañeros, bestias y bagajes habían desaparecido. Me hallaba pues ,yo solo en
aquel páramo ,acompañado de doce ahorcados y el viento infinito .

Así lo
soñé o así me lo contaron y así consta .

EREBUS by Logarritmo

26 marzo 2011

Los mastines

El desfiladero, una amplia avenida flanqueada por dos murallas de
roca, era demasiado extenso como para permitirnos una fácil defensa pero
estábamos exhaustos, en especial las bestias y allí decidimos hacer el
alto. Los bagajes los acomodamos en los huecos de las rocas y extenuados
nos hundimos en un torpor ciego parecido al descanso.

Hacia el atardecer alguien divisó en el horizonte una alta columna de
polvo a unas dos jornadas de marcha. Discutimos las decisiones a tomar
pero nuestro cansancio era tal que llegó la noche sin haber decidido
qué hacer.

Al amanecer la columna se encontraba mucho más próxima, además la
trepidación que era ya perceptible al ras del suelo nos hizo temer que se
acercaba un ejército formidable.
Revisamos el estado de las bestias pero la evidencia era que ni cien
palos podían obligar a una mula a que aceptara un mínimo de carga.

A mediodía ya se divisaba la hueste y la altura del polvo removido nos
inducía a pensar en un ejército asombroso en razón de su número, mas
observamos que el fragor no se correspondía con el rítmico retumbar de la
marcha militar. Al poco nos convencimos de que nos hallábamos, no ante
un ejército sino ante una muchedumbre de proporciones inmensas. Ante la
imposibilidad de huir por el desfiladero trepamos la muralla por una
quebrada y allí instalados en lo alto esperamos el curso de los
eventos……..

Nunca antes viera ojo humano tamaña multitud. Atropellándose despavorido, el
río humano cruzó el desfiladero bajo nuestras atónitas miradas. Era claro
que presenciábamos una huida. Una huida que había unido al parecer a
muchas naciones. Alguno de los nuestros afirmó que se hallaban juntos
todos los humanos del orbe. El abigarrado gentío tardó el menos medio día
en desfilar ante nosotros.

Hansen, uno de los nuestros y de hábitos sanguinarios de vez en cuando
lanzaba un dardo, con su ballesta, al centro de la multitud, veíamos
entonces, como en un estanque, formarse un remolino y a continuación una
onda circular de empujones que se extendía hasta los bordes del desfiladero antes
de disiparse…..

Siguió transitando la muchedumbre enloquecida. Una vez que hubo pasado
me encontré con el silencio y me di cuenta de que las rocas entre las
que había pasado casi un día eran de color rosado.

Abajo el desfiladero en toda su extensión estaba sembrado de muertos
deshechos por millones de pisadas y nuestras bestias habían desaparecido.

Entonces miré al horizonte. Contra el cielo rojo , alta hasta las
nubes, se recortaba la silueta del jinete de la vorágine oscura. Había
salido de caza con su rehala de mastines. Los mastines del miedo, del odio
y de la pena. Los mastines del error, de la crueldad, del llanto y de
la soledad. Abatido recordé a Hansen y su forma de entretenerse con la
ballesta .

Así lo soñé .

Music & Painting Original by Logarritmo

La sombra y el viento

En completa soledad y con ánimo lóbrego me fue harto difícil coronar aquel puerto de montaña.

En la cima y ya en la alta noche fui recibido por un cielo lechoso y del que se desprendían algunos copos de nieve deshecha.

Cuando, recobrado ya el resuello, me disponía a buscar cobijo para descansar el resto de la noche fui asaltado por una sombra y con tal ímpetu que hube de defenderme en el acto sin tiempo para componer siquiera un gesto de valor o altivez.
Combatí largo rato y del chocar airado de los aceros brotaban chispas. Pero nada oía pues el viento enfurecido azotaba mis oídos.
Extenuado, faltando poco para la aurora, comenzaba a aceptar la derrota. De pronto, sin esperarlo, mi enemigo cayó mortalmente herido.
Al ser interrogada la sombra declaró ser el ánima de un bandido y aquel puerto el escenario de sus antiguos crímenes.

Tengo por costumbre admitir como buena cualquier explicación por incierta que parezca, mas en mi fuero interno pensé que aquella sombra era el último vestigio de un ser humano sustentado por la culpa vertical, amenazadora y ansiosa por desaparecer.

Puesto que había sido derrotada exigió de mí la muerte segunda y el imperativo de enterrarla en aquel pedregoso suelo.
Para ello me dio instrucciones muy precisas y cuando mi oponente advirtió que yo había comprendido el ceremonial de aquel género de muerte me mostró su rostro.

Fue en el instante de ver su cara cuando no pude contener los sollozos.
……………………………………………….
Cumplidas ya sus demandas me dispuse a abandonar aquel puerto .

Durante el descenso sólo sentía la fuerza de mi llanto y la cólera del viento sin poder olvidar el rostro de esa sombra , mi rostro, al tomar de mi mano la muerte segunda…

 

FUGA VII

El culpable

Aunque fue oprobiosa la falta cometida, no existía razón para afrentarlo. Todos gozaron con su palidez rotunda, su dolor y su sorpresa.
Todos, cuando se hizo notorio su delito advirtieron que perdía levemente el equilibrio. Incluso fue jocosa su manera mecánica de andar al huir de todo aquello.
Lo último que se viera de él fue el grotesco mutis de un muñeco articulado , el comienzo de un declive sin testigos que paró en espantosa y secreta caída.

 

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